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LA CLAVE DEL ÉXITO ¿CÓMO PREPARAR BIEN UNA OPOSICIÓN?

Técnicas de estudio

Los resultados que obtiene un opositor están en función de sus capacidades y de su interés, pero también de las técnicas de estudio que utiliza… y de la buena suerte. Lo podríamos resumir en la fórmula RENDIMIENTO = CAPACIDADES + INTERÉS + TÉCNICAS

En el colegio no nos enseñan a estudiar, y cada estudiante ha ido desarrollando una serie de hábitos para desempeñar su trabajo intelectual. Sin embargo, unos hábitos son más eficaces que otros, e incluso algunos llegan a ser perjudiciales. Por eso es necesario adquirir unas técnicas de estudio que permitan lograr la máxima eficiencia en la preparación de la oposición. De lo que se trata es de saber estudiar, que supone, en primer lugar, organizar el trabajo en función de las propias capacidades y de las condiciones en que se encuentra. En segundo lugar, conocer las reglas de la asimilación intelectual, es decir, del aprendizaje verbal, así como de los factores que en él influyen; por último, utilizar técnicas facilitadoras del trabajo intelectual.

Horario de estudio

La preparación de una oposición es un sacrificio, y ello exige un comienzo y un final cada día. Un horario constante y disciplinado.

Actitud y motivación

Para aprobar la oposición tiene que proveerse de un elevado nivel motivacional y de una actitud positiva. Ambos influyen notablemente en el aprendizaje y, por tanto, en el rendimiento intelectual. La motivación influye, sobre todo, en el nivel de atención y de concentración, necesario en el trabajo intelectual para conseguir resultados positivos. En este sentido, nuestro consejo es que busques el apoyo de tus preparadores y de tus compañeros. Un buen preparador debe ofrecerte motivación, ilusión.

Cambia el chip

Lo primero que queremos pedirte es que cambies el «chip», es decir, que deseches la mentalidad típica del estudiante español que, habitualmente, deja los estudios para el último momento. Si tienes esa costumbre, debes erradicarla. Darte el gran palizón en vísperas del examen no te va a servir para aprobar una oposición. Al contrario: el éxito del opositor reside en la planificación, la dosificación y la constancia.

Un esfuerzo que merezca la pena

Aprobar una oposición supone un reto, una dificultad que no todos son capaces de superar. Aproximadamente, sólo la mitad de los que se presentan van bien preparados y tienen posibilidades reales de aprobar. La otra mitad, no. Ese reto exige renunciar a algunas cosas: sacrificio. Lo esencial es que establezcas un horario y que lo cumplas. Se suele decir que el opositor es un ser difícil de ver porque casi no sale, por lo que inspira cierta compasión a sus familiares y amigos… hasta que aprueba. Entonces comienza a ser admirado porque ha conseguido un empleo para toda la vida. Así que aprobar una oposición es un reto, sí, pero que merece la pena porque el premio es sustancioso. Por lo tanto, el esfuerzo, la dedicación y el sacrificio que te exige una oposición se compensan con el premio que esperas alcanzar, pero recuerda que no hay que fustigarse y es compatible una oposición del Grupo D con otras actividades, si somos serios.

Tú eres el protagonista

El protagonista de una oposición es el opositor. Eres tú quien debe responder el día del examen, toma las riendas. Por eso, haz acopio de todas tus fuerzas, que recolecte todas tus energías. Los preparadores son tus ayudantes, orientadores, guías. Debes apoyarte en el equipo docente (y también en los compañeros). Están a tu disposición para motivarte, marcar tu ritmo de estudio, actualizar el temario, explicarlo, aclarar las dudas y evaluar el estado de tu preparación. Del mismo modo, la familia y los amigos pueden prestarte un apoyo moral muy valioso. Cultiva el compañerismo: nadie te comprende mejor que otro opositor.

Aprovecha el tiempo

Puesto que has decidido opositar, debes concentrar tu vida en esta actividad. No es necesario que lleves una vida de ermitaño: más horas de estudio no siempre equivalen a mayor rendimiento. Lo que necesitas es, sobre todo, aprovechar el tiempo. Para evitar desmoralizarte debes proponerte objetivos inmediatos e ir viendo los resultados. Una oposición se gana por etapas. Por cierto, una oposición es, evidentemente, una competición. No obstante, te aconsejamos que busques nuevos amigos entre los compañeros de oposición, te serán muy útiles, te apoyarán en muchas ocasiones, porque tenéis inquietudes comunes. El retrato-robot del opositor ideal es el de una persona constante, ordenada, disciplinada y automotivada para superar retos.

Estrategias de motivación

Estudia con atención, sin distraerte
Concéntrate en tu preparación
Organiza inteligentemente tu trabajo
Dedica el tiempo necesario a cada tema
Mantén tu hábito de estudio
Comienza tu preparación a buen ritmo desde el principio
Estudia los temas, repítelos y repásalos hasta memorizarlos
Márcate objetivos concretos y próximos
Refuerza tu conducta otorgándote premios
Utiliza técnicas activas de estudio
Realiza aprendizajes significativos
Busca la funcionalidad de tus aprendizajes
Evita las distracciones
Fortalece tu autoestima
Sigue las indicaciones de tus preparadores
Sé constante. Insistimos: CONSTANCIA

Haz un programa de trabajo

Debes distribuir el tiempo total de preparación entre todo el temario. Pero, lo más importante: cumple tu propio programa. Para ello, debes hacer un programa de trabajo que puedes contrastar con tus preparadores para ir al unísono en su esfuerzo y terminar dominando los ejercicios a los que te vas a enfrentar. Una vez aclaradas las dudas, te sugerimos que elabores un cuadro sinóptico de tu oposición para que te hagas una idea más realista y ajustada de todo su contenido. Este cuadro puede servir de ejemplo:

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