Fases técnicas de estudio

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Lo primero es leer...

Lo primero que se debe hacer a la hora de abordar un tema es leerlo. No pienses que te va a hacer perder el tiempo, al contrario, leer un tema antes de estudiarlo te permitirá hacerte una idea general del mismo y saber de qué trata, gracias a los títulos y subtítulos. Al mismo tiempo vas percibiendo el nivel de conocimientos e, inconscientemente, vas relacionando los nuevos contenidos con los que ya tienes, y te darás cuenta de que no todo es tan nuevo como parecía. Antes de cada clase es absolutamente esencial leer los temas.

… Después profundizar

Se pueden distinguir dos niveles sucesivos de profundización en la lectura: la prelectura, que consiste en leer un apartado o epígrafe para formarse una idea general del contenido, y viene a contestar la pregunta ¿sobre qué trata el texto?; y la lectura comprensiva, en la que se intenta descubrir la estructura del epígrafe. Debe hacerse párrafo a párrafo, es el momento de utilizar el diccionario cuando no se conoce el significado de algunas palabras, y material complementario o ampliatorio, leyes o apuntes; aquí ya se va diferenciando la idea principal de las ideas secundarias que la desarrollan para así establecer lazos jerárquicos de dependencia entre las ideas. Es bueno apuntar en el margen la idea o ideas generales del texto.

Consejos para una lectura rápida y eficaz

-No te fijes en las palabras aisladas, hay que hacerse con la visión de conjunto
-La velocidad de la lectura debe ser moderada, ni muy lenta, ya que se perderá la visión de conjunto, ni muy rápida porque se puede perder el «hilo» de la lectura. Ve ajustando la velocidad a la dificultad del texto
-No sigas el texto con el bolígrafo o con el dedo. También se debe evitar leer con los labios, resta velocidad
-El ritmo de lectura lo marca el movimiento de los ojos, no leas moviendo la cabeza.
-Fija la vista en la parte superior de las palabras. Te animamos a que lo practiques, podrás comprobar que funciona.

Hay que subrayar el tema

-Después de realizar una lectura del texto, debes realizar el subrayado del tema a la vez que haces otra lectura rápida.
-El subrayado ha de contener la información básica, pues sin ella no es posible aprender la materia. Hay que subrayar palabras aisladas o frases breves, sobre todo verbos o sustantivos e ir jerarquizando las ideas con distintos tipos de marcas: doble subrayado, llamadas de atención como asteriscos, exclamaciones… El subrayado hace que el estudio sea más atractivo y agradable y te facilitará la concentración a la hora de estudiar.

Como realizar un esquema

Tras la fase del subrayado, se pasa a la realización del esquema, reutilizando los que os damos en clase. Es una técnica que sirve para descubrir lo esencial del texto y para prescindir de lo accidental. Se resaltan las ideas ordenadas de una forma lógica y te permite visualizar el «esqueleto» del tema.
-No copies todo el texto, procura sólo escribir palabras clave, debe caber en un folio. Existen varios tipos de esquemas:
Llaves o barras. Es el que mejor activa la memoria visual. Consiste en ir desglosando las ideas del tema por medio de llaves o barras, como en un árbol genealógico.
Numérico. Consiste en ir numerando las ideas principales con 1, 2, 3… y cada idea secundaria con subniveles 1.1, 1.2, 1.3…. y así sucesivamente.
-Después de realizar el esquema es importante tenerlo siempre cerca cuando pases a la fase de memorización y te ayudará posteriormente a economizar tiempo y esfuerzo en los repasos.

 

Por último, un resumen

Después de haber realizado la lectura, el subrayado y el esquema de un texto, la siguiente fase dentro de las técnicas que estudio es el resumen.
-Esta técnica de síntesis, que habitúa al opositor a comprimir el material y a redactar las ideas, se elabora a partir de las frases y palabras subrayadas y tendrá una extensión aproximada de una cuarta parte del texto original. Esta proporción variará si el texto es muy denso de ideas o si se extiende en las explicaciones.
-En el resumen trataremos de «exteriorizar» lo que hemos aprendido, tenemos que escribir con nuestras propias palabras y sintetizar lo importante Tampoco es obligatorio respetar el orden de ideas del original, sino que seguiremos el que creamos más conveniente para nuestro interés. Añadiremos las aclaraciones o los datos que consideremos pertinentes.
-Hay temas que no se pueden resumir: listados de competencias, artículos de legislación, estructura de ministerios o consejerías… Nuestro consejo es que no resumas esos temas.
-El resumen favorece la memorización del contenido. Pero nuestro examen es un test, por eso la lectura frecuente es mejor que memorizar como loros…y entender de verdad lo que estudiamos…ese es nuestro secreto.
-El resumen es recomendable cuando la prueba a la que se va a enfrentar es un examen de composición, ya que desarrolla la habilidad de expresarse por escrito. El siguiente paso será la memorización de algunas partes del temario, pero recuerda, la labor más difícil ya la habremos realizado.

¿Hay que memorizar como loros?

Hay que insistir en que la memorización y la comprensión están muy unidas. No es posible memorizar sin hacer el esfuerzo que la comprensión (relacionar y ordenar) exige. Nunca cometeremos el error de aplicar técnicas de memorización con una materia complicada sin haber trabajado la comprensión, todo tiene que tener sentido para nosotros. Lo mejor de la memoria es que su capacidad siempre puede mejorar.

Técnicas para memorizar

-Se puede recurrir a métodos que faciliten la asimilación en la lógica del funcionamiento cerebral. Para ello existen recursos como son las reglas mnemotécnicas:
La grabación es el método más utilizado para memorizar definiciones. Se trata de leer con mucha atención las líneas de texto (no más de cuatro) que se quieran «grabar» e intentar repetirlas tras unos segundos de espera.
-Cuando se trata de memorizar texto o resúmenes de mayor extensión tenemos que recurrir al parafraseado: leernos el texto (media página o una página) y lo reproduciremos después con nuestras propias palabras. Con esta técnica lograremos memorizar una serie de ideas y a la vez interiorizaremos las relaciones entre ellas.
Utilizar acrósticos es otra forma de memorizar. Consiste en formar una palabra o una frase (no hace falta que tenga sentido) con la primera letra o sílaba de la lista de datos o características que se pretenden memorizar. El problema del acróstico es que se hace inútil cuando la serie que queremos recordar pasa de cinco o seis elementos.
-La técnica de fichero hace más ameno y ordenado un acto repetitivo. Es recomendable cuando queremos recordar una serie numerosa de datos aislados, ordenando las preguntas y respuestas en fichas como si se tratara de un juego de mesa.
-La técnica de imágenes mentales ayuda a memorizar conceptos. Como ya hemos señalado, la asociación es fundamental para memorizar, inventamos imágenes para asociarlas a los conceptos que deseamos recordar, creando una ‘película mental’. Cada opositor elegirá las reglas que mejor se adapten a las características de sus temas.

-Por último, el sueño juega un papel importante en la memorización. El cerebro en la fase del sueño compara y asocia la información recibida realizando un trabajo de criba que determina lo que se recuerda y lo que se olvida.

Repasar, repasar y repasar

-La última etapa del aprendizaje es el repaso. Para memorizar a largo plazo se debe repasar a menudo.
-Una forma de hacerlo puede ser recordando al empezar la sesión de estudio lo que se ha estudiado el día anterior. Los datos que permanecen se pierden luego a una velocidad cada vez menor. En cualquier caso, el repaso cumple la función de actualizar los contenidos adquiridos para reducir la pérdida de conocimientos y a la vez profundizar en la interiorización del tema.
-El tiempo es el mejor aliado del olvido ya que la mente tiende a olvidar para dejar paso a nuevos aprendizajes, por eso es necesario repasar los temas.
-Según los expertos en técnicas de estudios, si no repasamos, al día siguiente perdemos más del 60% de la información. Se aconseja hacer un primer repaso el primer día en que hayamos estudiado el tema, el segundo repaso al segundo día, el tercero a la semana siguiente, el cuarto repaso al mes y el quinto y último repaso unos días antes del examen.
-Para que sea efectivo los repasos deben estar bien hechos, lo cual significa que una vez efectuado un repaso, los contenidos vuelven a estar en la memoria al 100%. Si analizas el tiempo invertido en los repasos, es poco comparado con los beneficios.
-Lo primero que debes hacer es escribir el esquema e intentar reproducir el tema mirándolo, de forma oral o por escrito, consultar con el resumen las posibles lagunas que pudieran surgir, y volver a repetir mentalmente el tema hasta que lo reproduzcas de forma completa tal y como lo estudiaste. Los repasos realizados de forma oral son más rápidos y permiten memorizar al tiempo que se escucha; los hechos de forma escrita, aunque más lentos, favorecen el sobreaprendizaje.
-Un gran enemigo del opositor antes del examen es el miedo a quedarse en blanco, pero no debes ponerte nervioso, las ideas irán viniendo por sí mismas.

¿Cuántas horas hay que estudiar al día?

­Depende de la oposición que prepares y de tu disponibilidad y situación personal. Pero siempre debemos contestar que cuanto más puedas, mejor.
-Las oposiciones del grupo A requieren una dedicación diaria de ocho a diez horas; en total, unas 50 horas semanales. Estas oposiciones, en la mayoría de los casos, exigen dedicación exclusiva, ya que es difícil (aunque no imposible) compatibilizar este «empleo de opositor» con otra actividad laboral
-Para oposiciones del grupo B, tales como Técnico Medio o Gestión, es conveniente que dediques de 6 a 7 horas diarias como media, o sea, unas 40 horas a la semana.
-Una oposición del grupo D, no precisa dedicación total. Nuestra experiencia indica que tener más tiempo no supone necesariamente más ventaja. El secreto esta en la constancia y esfuerzo real, en la motivación, suerte y elemento psicológico de confianza en uno mismo.

¿Es mejor estudiar por la mañana o por la noche?

Depende del denominado «reloj biológico» de cada uno y de cuándo podamos estudiar. Hay quienes prefieren madrugar para comenzar a estudiar muy de mañana porque se concentran mejor, están más descansados y rinden más. Otros prefieren estudiar de noche, porque la ausencia de ruidos les favorece y es cuando más aprovechan el tiempo.
Tómate la preparación como un verdadero empleo o pluriempleo, aunque sin retribución, por el momento…
-Lo importante es que estudies siempre a la misma hora, que lo realices por rutina, como un horario de trabajo cualquiera. Eso te permitirá reforzar tu hábito de estudio, y te facilitará notablemente la concentración y la superación de la pereza.
-Ante la pereza tampoco conviene hundirse sino ser constructivos y conscientes para superarla. Busca tu lugar de estudio. No descartes las bibliotecas.

Claves para el día del examen

-Lo esencial es controlar la ansiedad, ya que, si ella te domina, puede dejarte la mente «en blanco». Una cierta tensión mejora el rendimiento intelectual (igual que en cualquier competición), pero la ansiedad es paralizante.
-Si durante el examen, nos ocurriera… no pasa nada, saldremos adelante, no nos hundiremos: dedicaremos unos escasos minutos a respirar profunda y pausadamente, sin pensar en nada; incluso desdramatizaremos, nos reiremos interiormente y seguidamente, responderemos a las preguntas más fáciles, para ir «cogiendo el hilo» de nuevo.
-Jamás pasaremos en vela la noche anterior: es lo peor que puedes hacer. Lo único que conseguirás es llegar agotado al examen. Al contrario, esa noche hay que dormir bien. Tu meta debe ser hacer unos exámenes perfectos. En esto tienes que ser muy ambicioso.
Preparar el día anterior todo lo necesario para el examen: DNI, bolígrafos, lápices, goma de borrar, típex, y una botella de agua pequeña. De esta manera, te aseguras de que no olvidarás nada.
-En cuanto a la nota que debieras sacar en el examen, tu objetivo tiene que ser situarte por encima del punto de corte fijado por el tribunal, que lo hace en función del nivel de los opositores, del número de éstos, de la dificultad del propio examen, etc.
-La clave para superar un examen es el dominio del temario. Cuanto mayor sea tu dominio, más y mejor podrás responder.
-Es muy conveniente realizar simulacros de examen, frecuentemente, en nuestra casa. Las situaciones nuevas pueden generar ansiedad; las conocidas y habituales, no. Por lo tanto, el natural temor a lo desconocido se disuelve viviendo previamente situaciones semejantes. Por ello recomendamos presentarse a oposiciones parecidas. Si los simulacros de examen son similares a la «prueba de verdad», ¿por qué te va a inquietar el día del examen? Lo harás igual de bien que los simulacros de examen, y si éstos no han sido positivos, no debes esperar que en la «prueba de verdad» te venga la inspiración. En el caso de no haber realizado «simulacros de examen» sí debieras estar inquieto, tener ansiedad. Por tanto, realiza el máximo número de simulacros y estarás preparado con tranquilidad en la «prueba de verdad».

Con los simulacros de examen conseguirás:

-Obligarte a seguir un ritmo exigente de estudio.
-Habituarte a la rapidez y destreza precisa y la limitación de tiempo.
-Soportar el tiempo de realización del examen o el de espera, que a veces es de varias horas…
-Es muy recomendable que resuelvas los exámenes de convocatorias anteriores, te orientarán sobre lo que puede «caer» en tu examen. Aunque es altamente improbable que se repitan preguntas, sí te indican el tipo de cuestiones que suelen pedir. Por tanto, practica, resolviéndolos en un tiempo similar al que tendrás en el examen. Así te habituarás a distribuir el tiempo disponible, a no omitir ninguna idea importante, al material permitido, al tipo de preguntas que son habituales, a la frecuencia de los distintos temas…

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